Breve historia del monumento Caídos por la Libertad del cementerio de Valdepeñas
El Monumento a los Caídos por la Libertad, situado en el centro del cementerio de Valdepeñas, ha pasado por tres etapas:
Primera época
9 de enero de 1967: Faustino Álvarez Torres es uno de los primeros en abrir una fosa común de los vencidos de la guerra civil en España
La primera etapa comienza en 1966. Faustino Álvarez Torres, hijo de José Álvarez Romero, fusilado el 1 de mayo de 1939, fue uno de los primeros en España, si no el primero, en abrir una fosa común de los derrotados para extraer el cuerpo de su padre. También fue el de uno de sus primos, Juan de Mata, fusilado el 24 de mayo de 1939, y el del alcalde de Valdepeñas, su primo, Félix Torres Ruiz, ejecutado con garrote vil el 29 de mayo de 1939. A los nueve años, Faustino llevaba comida a su padre encarcelado hasta el día en que le dijeron secamente: «No hace falta que vuelvas, lo hemos matado». Muriéndose de hambre, con el estigma familiar de los vencidos, su madre y sus tres hijos, Víctor, Faustino y Valentina, se marcharon en los años cuarenta a Valencia para intentar reconstruir una nueva vida.
Dotado de una fuerte personalidad y de sensibilidad comunista, Faustino Álvarez Torres nunca se resignó a ser un español de segunda clase. No tenía miedo, quizás inspirando la frase que se hiciera popular doce años después: «¡No tengáis miedo!». De ahí partió su iniciativa. Los tres cuerpos fueron exhumados en enero de 1966 de la fosa común que se encontraba a la entrada derecha del cementerio, junto al muro donde fueron fusilados todos los que sufrieron la “justicia” sumaria de los vencedores, excepto Félix Torres Ruiz.
Relato de Faustino Álvarez Torres
Los tres cuerpos fueron colocados en un nicho en medio del cementerio. En los años siguientes, cada 1 de noviembre se formaban largas colas para depositar delante del nicho claveles rojos.
Segunda época
1979-1981, el monumento Caídos por la Libertad, versión inicial
La segunda etapa es la de la construcción del Monumento Caídos por la libertad en 1979-1981. Esto ocurrió casi inmediatamente después del retorno de la democracia a España. Fue por iniciativa de Adolfo Cuenca, uno de los compañeros de Félix Torres Ruiz que había emigrado a Francia, a Bédarrieux (Hérault, cerca de Montpellier) y de uno de los dirigentes del PSOE de Valdepeñas, Juan Domenech. Perteneciente al ala izquierda del PSOE local y responsable municipal del cementerio, Juan Domenech hizo recopilar todos los nombres de los ejecutados en los registros de entierros y los sacó casi todos (véase más adelante) de las fosas comunes donde se encontraban.
El Monumento, construido gracias a una suscripción entre familiares y amigos, fue uno de los primeros de España, antes de que el fallido golpe de Estado del 23-F en 1981 y sus consecuencias frenaran temporalmente este tipo de iniciativas en honor a los vencidos de la Guerra Civil. No se reanudaron hasta finales de la década de 1990, en particular con los movimientos de Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) y Foro por la Memoria.
El contexto de los años 80 y la incertidumbre que reinaba en España explican el carácter austero del monumento, la ausencia de inscripciones conmemorativas en el exterior, salvo la muy general «Caídos por la libertad», y el único símbolo exterior, una paloma de la paz en la parte superior. Todos los cuerpos exhumados, así como los tres cuerpos extraídos en 1966, fueron reunidos en bolsas colocadas en una parte de la cripta separada de la accesible por una pared de madera en la que se pintaron todos sus nombres en letras negras.
Expulsado del PSOE local, Juan Domenech se marchó a Mallorca, donde terminó sus días. Durante los años 1989-1990, conocidos como los años del «Pacto del olvido», el monumento se deterioró, en particular la sala funeraria donde se encuentran los cuerpos, cuyas paredes de madera comenzaron a agrietarse debido a la humedad y la falta de mantenimiento. Debido a su temprana creación y a la falta de apoyo local, el monumento Caídos por la Libertad de Valdepeñas necesitaba un nuevo impulso.
Tercera época y… hoy
Abril 2006, el Monumento Caídos por la Libertad, un lugar de memoria
El 14 de abril de 2006, con motivo del 75º aniversario de la Segunda República Española, por iniciativa de Faustino Álvarez Torres, Félix Torres Villalta, Jesús Gutiérrez Villalta Vicenta Verdejo y varias familias, se inauguró una versión restaurada ante una multitud muy numerosa. La mejora del monumento fue objeto de una nueva suscripción por parte de familiares y amigos.
Siguiendo el modelo de los monumentos franceses a los caídos en la guerra de 1914-1918, todos los nombres de los ejecutados se grabaron en el exterior, con el siguiente epitafio consensuado.
En marzo de 1939, después de tres años de lucha fratricida e inútil contra el régimen democrático y legítimo de la IIª República Española, el ejército franquista se imponía en Valdepeñas y en toda España. La guerra terminaba y para centenares de miles de españoles llegaba la represión, las ejecuciones – con garrote vil o fusilamiento –, la cárcel, los trabajos forzados, la marginación social o el exilio, solo por haber creído y luchado por la libertad, por la democracia y por un mundo mejor.
En plena dictadura, el 9 de enero de 1966, con coraje y pugnacidad, un ciudadano sacó los restos de tres ejecutados de una fosa común del cementerio. En marzo de 1979, recién renacida la democracia, con convicción y sin rencor, un grupo de Valdepeñeros y Valdepeñeras abrieron las fosas comunes, hicieron las listas de todos los que fueron ejecutados entre 1939 y 1941 y depositaron sus restos (menos los de 24 personas que quedan enterradas en el patio San Joaquín) en este monumento.
En este 14 de abril de 2006, a los 75 años de la proclamación de la IIª República Española, con la mejora de este monumento llevada a cabo por las familias y amigos de los Caídos por la Libertad, queremos honrar y recordar la memoria de los que murieron por la libertad y que no pudieron vivir en una España democrática y reconciliada.
¡ QUE SUS NOMBRES NO SE BORREN NUNCA DE LA HISTORIA !
¡ QUE SUS NOMBRES NO SE BORREN NUNCA DE NUESTRA MEMORIA !
El monumento lleva deliberadamente las armas y los colores del régimen legal de la Ia República Española, del que los ejecutados que allí se encuentran eran ciudadanos y, en muchos casos, defensores. No eran simples «rojos» (de cualquiera partido o sindicato de izquierda), categoría a la que los vencedores querían reducirlos; ni, por supuesto, «criminales», según la categorización de la escandalosa y retroactiva «ley de responsabilidad» promulgada por militares facciosos y sin legitimidad; ni siquiera simples «víctimas». Es importante tener en cuenta que la mayoría de los asesinatos se produjeron después del fin de la guerra, tras juicios militares sumarios, en nombre de la “justicia al revés” injusta de los vencedores. Las palabras tienen su importancia. Tras décadas de oprobio y silencio impuestos, tenemos que devolver la dignidad a todos aquellos que murieron en nombre de la República.
En el sótano, un muro de piedra con las armas grabadas de la República protege ahora la cripta donde se encuentran los cuerpos de los ejecutados. El acceso al sótano está sellado con una placa en la que figura un extracto del discurso pronunciado en Barcelona el 18 de julio de 1938 por Manuel Azana, presidente de la República Española, muy conocido como «Paz, piedad y perdón».
La lista de nombres de los ejecutados grabada en el exterior del Monumento reproduce, a falta de una nueva investigación científica en profundidad, la del Monumento original. No todos los cuerpos de los ejecutados se encuentran en el Monumento a los Caídos por la Libertad. En 1979-1981, Juan Domenech se topó con la negativa de los propietarios de la tumba con el nombre de Gregorio Yébenes, uno de los fusilados que se encuentra en la cripta del Monumento, zona San Joaquín, calle 12a n.º 6, a exhumar los 25 (y no 24 como está inscrito en el Monumento) cuerpos que se encuentran en la cripta. Actualmente, la organización de la provincia de Ciudad Real Mapas de Memoria está llevando a cabo una iniciativa en este sentido.
Los autores de la restauración del monumento en 2006 señalaron que no todos los cuerpos de los represaliados se encontraban en el monumento. Los cuerpos de los 15 fusilados el 7 de agosto de 1940, originarios de Moral de Calatrava, fueron trasladados en la década de 1980 a un monumento construido en el cementerio de esta localidad, pero sin que sus nombres figuraran en el exterior. Los cuerpos de otra fosa común situada fuera del cementerio de Valdepeñas habrían sido trasladados al Valle de los Caídos (información por verificar). Por último, se han producido errores en los nombres inscritos en el Monumento Caídos por la Libertad, y otros habrían sido olvidados.
Agradecemos a quienes tengan información al respecto que se pongan en contacto con los responsables de esta página web: contacto@sarmientos-de-dignidad.org
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Además de los represaliados que se encuentran en la cripta del Monumento, otros fueron asesinados, encarcelados, reprimidos, desaparecieron en otras partes de España, como en Madrid, murieron en el exilio…Empezamos una investigación exhaustiva sobre ellos para recuperar sus nombres, sus rostros, su historia.
También vamos a buscar los nombres de los miembros de los tres batallones enviados por Valdepeñas para defender la República durante los años de la Guerra Civil.
A falta de otros monumentos y símbolos en Valdepeñas y en otros lugares (como nombres de calles, una placa en el muro de los fusilados, etc.), el Monumento a los Caídos por la Libertad es hoy el lugar de memoria de la Segunda República y de sus represaliados en Valdepeñas. Sus familias, que lo poseen y lo gestionan, continúan y continuarán sin flaquear en esta labor, de generación en generación.